¿Quién soy y qué hago?
Soy sevillano de nacimiento, con una debilidad por la costa de Huelva, por Portugal y Grecia.
Disfruto de las siestas en la playa, del pan con aceite, de los libros leídos despacio con un café o un mate, de la filosofía oriental, de visitar museos y de la cocina como forma de recorrer el mundo. También de las carreteras de España con mi cámara a cuestas.
Vengo de las bellas artes, del diseño y de la filosofía. He dado clases, escrito crítica, trabajado en estudios y en agencias. Esa formación dejó marcas que se ven en mi trabajo: una atención a la composición que viene de la pintura, un sentido de la estructura que viene del diseño, una desconfianza hacia las imágenes obvias que viene de haber mirado mucho.
Llevo casi veinte años detrás de la cámara. He fotografiado fachadas a la luz limpia de las siete de la mañana, platos que pierden su mejor versión en tres minutos, retratos de personas que no querían estar delante de un objetivo y eventos que solo ocurren una vez. Cada encargo pide una forma distinta de estar delante de lo que se fotografía.
Para mi trabajo personal tiro en analógico, que obliga a decidir antes y a aceptar después. Me gusta trabajar despacio. Pensar antes de disparar y disparar lo justo. Una imagen precisa vale más que cien correctas. Esa convicción no es un método, es una forma de ser.
Desde 2021 soy también miembro fundador de MoonJump Media, una productora audiovisual con base en Sevilla en la que la fotografía convive con el vídeo, el dron, el sonido y la edición, y desde la que hemos trabajado para marcas como Toyota, Mitsubishi o Estrella Galicia.

Mi filosofía de trabajo
Creo firmemente que detrás de cada imagen memorable hay un buen plan. Antes de coger la cámara, analizamos el proyecto, definimos objetivos y entendemos qué queremos contar. La planificación no es un paso previo: es parte de la imagen.
Yo manejo la cámara, pero tú conoces el proyecto mejor que nadie. Mi trabajo consiste en traducir esa visión en imágenes. Para eso, la comunicación es clave: cuanto más claro esté todo desde el principio, mejor será el resultado.
Trabajo desde la simplicidad y la claridad. Eliminar lo que sobra para quedarme con lo importante. Cada elemento en la imagen tiene que tener sentido. Si no suma, desaparece.
Si algo puede mejorar, lo diré. Sin rodeos y con respeto. Espero lo mismo por tu parte. Cuando el proceso es claro, el resultado también lo es.
No solo estás pagando por unas fotos, sino por saber qué hacer en cada momento. La experiencia reduce errores, mejora decisiones y se nota en el resultado final.